La telenovela errante: Un viaje a la subjetividad latina

Por Héctor Plascencia

¿Alguna vez has percibido tu vida como una telenovela que divierte a todos menos a ti? La telenovela errante desarrolla esta idea de una manera exquisita. La película se teje a partir de una serie de historias, sin aparente conexión, cuyo objetivo es criticar situaciones cotidianas de la clase media chilena.

Con el propósito de parodiar el melodrama tradicional, se hace un uso intencionalmente exagerado de dos elementos primordiales de este género televisivo. En primer lugar el filme incorpora la música con un fin dramático, transmitiendo e induciendo arbitrariamente emociones en el espectador. En segundo lugar el histrionismo se usa como una metáfora de la imposibilidad de los personajes para expresar de manera directa sus necesidades.

Las historias toman estructura a partir de elipsis o saltos misteriosos en el tiempo y el espacio. Abundan las situaciones irreales, se multiplican las incógnitas con el avance de la trama; acarreando múltiples historias en paralelo e identidades de personas que se “explican” a través de mini ciclos.

El carácter de los personajes se define a través de espacios, de poemas, de interacciones y de juegos de palabras con una clara evocación sexual. Estando ahí, la “telenovelesca” realidad se vuelve una feroz crítica a las situaciones cotidianas de las esferas de vida clase mediera.

El todo y sus partes no se estructuran a través de un inicio, un nudo y un desenlace, sino a través de múltiples antecedentes, previos a la anécdota relatada y de pequeños relatos tangenciales a esta, los cuales desembocan en múltiples universos y conflictos.

Angustiosa paradoja donde los personajes, altamente histriónicos, no consiguen comunicar sus sentimientos trascendentales. Individuos tragicómicos atrapados en la imposibilidad de desembarazarse de su exceso de patetismo y emotividad para poder conectarse con su realidad “exterior”.

A pesar de lo difícil que resulta entender a los chilenos cuando hablan, por la rapidez con la que las palabras emanan de sus bocas, la película trasciende fronteras y el enlace con el espectador latinoamericano se logra a partir de dos elementos. Primero, por la familiaridad cultural con el melodrama, presente en la cultura televisiva de nuestro continente y segundo, por los pícaros juegos de palabras de evidente connotación sexual y por los eufemismos empleados, justificados en el marco de un exquisito y poético lenguaje.

En el cine de Raúl Ruiz es común encontrar relatos repletos de elementos oníricos y psicológicos. Por ejemplo, en su película Combate de amor (1999) los sueños era un recurso que servía como puerta para transportarnos a realidades antes y después del presente. Ahora, en La telenovela errante, el orden de las historias configura un camino hacia un inconsciente colectivo latinoamericano en el cual nuestro verdadero yo interno vive en un continuo performance telenovelesco. En ese nivel de la psique, cobra validez la paranoica sensación de percibir nuestra existencia como una telenovela que otros están observando.

Catapultar al espectador a diversos niveles de su “yo” interno es un elegante recurso para articular una serie de historias mezcladas, no a través de un tradicional y descastado narrativismo hollywoodense, sino con un eficaz ensueño de universos paralelos, empapados de un histrionismo, característico de una realidad clasemediera, casi irreal.

Trailer: La telenovela errante

La Telenovela Errante ll
Dirige: Raúl Ruiz y Valeria Sarmiento ll
Chile ll 1990 – 2017 ll 80 min

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