Star Wars The Last Jedi: La épica de tropezar con la misma piedra

Por Héctor Plascencia

 

A LONG TIME AGO IN A GALAXY FAR FAR AWAY…

 

Sin tomar en cuenta los universos expandidos, las adaptaciones cinematográficas de Star Wars son una historia escrita en tres generaciones:

 

  • La generación de la trilogía original: Episodio IV – Una nueva esperanza (1977), Episodio V – El imperio contraataca (1980) y Episodio VI – El regreso del Jedi (1983).
  • Luego la generación de la trilogía precuela: Episodio I – La amenaza fantasma (1999), Episodio II – El ataque de los clones (2002) y Episodio III – La venganza de los Sith (2005).
  • Hoy, la nueva generación de la trilogía secuela ha estrenado: Episodio VII – El despertar de la fuerza (2015) y Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017); sin dejar de mencionar Rouge One (2016) un spin-off, es decir una historia extendida, que se desprende del Episodio IV.

 

Este recuento no es de poca importancia. Cuando Disney compró LucasFilm en 2012, y con ello los derechos de Star Wars, se reinauguró la producción de contenidos cinematográficos ya no de manera trienal, sino anual y se programó intercalar spin-offs entre las producciones capitulares. Aunque el canon y la estructura aparentemente no cambaron, el discurso y la intencionalidad política de las cintas revelan la evidente mano de Disney, independientemente de la influencia que cada individuo desee concederle a esto.

Así como la producción de cine histórico que Hollywood busca equiparar a Estados Unidos con los grandes imperios europeos; en Star Wars la resistencia se busca equiparar con el discurso estadounidense de lucha contra formas de gobierno ajenas a la mentalidad occidental y contrarias al neoliberalismo.

Basta recordar las palabras de la Vicealmirante Holdo para exhortar la defensa de la República sobre la tiranía de la Primera Orden, con las implicaciones de “heroísmo y salvaguarda de la libertad de los oprimidos” que conlleva el discurso intervencionista estadounidense en el mundo.

Esta pedagogía sobre la democracia no es nueva en la saga, pero la dimensión Ideológica de los bandos enfrentados tiene una lectura particular de acuerdo a cada generación de películas.

EL NEGOCIO DE LA REPETICIÓN: EVOCARSE A SÍ MISMO SIEMPRE FUNCIONA

En términos épicos y estéticos esta película no tiene desperdicio ni repara en satisfacer al espectador; sin duda es de lo mejor de esta tercera generación. Estructuralmente se continúa con elementos icónicos como el uso de la música, el inicio (con las letras estelares y el famoso texto de apertura con la presentación del argumento) y se parte de una gran batalla, con una intensidad dramática impresionante y una escena final extraordinariamente bella y de gran emoción, en este caso con el duelo tío-sobrino, al más puro estilo western,  en un desolado planeta de suelo rojo y salado con un sinfín de evocaciones a la primer generación de películas.

Existe una gran diferencia entre evocar lo icónico y caer en situaciones repetitivas. Se debe tomar en cuenta la imposibilidad de exigir originalidad total en cada entrega y menos estando situados en el Episodio VIII. Aunque, en la mayoría de los universos de Disney, evocar los acontecimientos y los personajes más memorables de la saga en cuestión siempre es una salida fácil y se da con una constante tentación al exceso.

En primer lugar encontramos el abuso en la presencia de determinados personajes. Para el fandom, o público fanático de la saga, es imperdonable la ausencia de algún protagonista icónico. Por supuesto se ha dado entrada a muchísimos personajes nuevos, pero la presencia de Chewbacca, Yoda, los androides R2D2 Y C3PO, los AT-ATs y del mismísimo Halcón Milenario de manera tan recurrente ya transgreden una sensible línea que divide la nostalgia del hartazgo.

En segundo lugar, resulta menos tolerable encontrar a los protagonistas enfrentándose a situaciones similares ya vistas con otros personajes y en capítulos anteriores.

Por ejemplo, conocer sobre la masacre de la incipiente orden jedi de Luke Skywalker a manos de Kylo Ren; a imagen y semejanza de su abuelo Anakin en la destrucción del templo durante la purga Jedi, ambos en un acto iniciático en su tránsito al lado oscuro.

Continuando con este “paralelismo repetido” de estos mismos individuos, resalta también la traición al maestro: Darth Vader asesinó al Emperador Palpatine y el joven Kylo Ren mata al líder supremo Snoke en una situación similar donde el traicionado líder demandaba una “prueba de lealtad” de su aprendiz.

No se trata de sacar de contexto los hechos para sustentar una lista frívola de semejanzas. Sin duda cada situación tiene sus particularidades; sin embargo es innegable la continua repetición de lugares comunes.

Partiendo de ello no se puede obviar a Luke cometiendo, con Ben Solo, un error similar al de Obi Wan Kenobi con Anakin Skywalker; sin dejar de mencionar que ambos mueren a manos de su antiguo padawan y se disuelven en la fuerza de la misma manera jedi.

En este mismo orden de ideas resalta el nuevo canon del heroico sacrificio para un “bien mayor” presente desde la batalla inicial y la casi repetida situación de colisionar contra las cosas para destruirlas. Esto último lo pudimos apreciar cuando Holdo estrella el crucero rebelde Raddus contra la nave Supremacía, sede de mando de la Primera Orden y estuvimos a punto de verlo de nuevo cuando Finn planeaba impactar su deslizador contra el cañón ariete en la batalla final en el planeta Crait, afortunadamente Rose lo evita, librándonos de otro lugar común.

ELEMENTOS DE RUPTURA

También debemos mencionar los elementos de frescura entre tantas fórmulas repetidas. Luke Skywalker, quien se espera sea el gran estandarte y líder moral de la rebelión, se autopresenta como un fallido jedi y un fallido maestro, agobiado por la cobardía y el fracaso. Esto ha sido una constante en toda la vida del personaje; sin embargo, su madurez alcanzada en el exilio en el planeta Ahch-To lo ha hecho replantearse qué es la fuerza y ahora funge como un portavoz que busca desmitificar la primicia casi exclusiva de los jedi sobre la posesión de la fuerza.

En cuanto a Kylo Ren, a diferencia de su cuestionable papel en el Episodio VII, ahora sí es desplegado como un personaje bien construido. Por fin ha sido orillado a desembarazarse de la sombra de su abuelo. La ruptura de su máscara es fundamental para marcar el inicio de una nueva etapa en su búsqueda por conquistar la galaxia ya como el nuevo líder supremo.

También observamos como la profecía jedi del elegido de la fuerza aún permea demasiado en el imaginario de la saga, aún después de dos “falsos mesías” y pese a los cuestionamientos de Luke. Con cierto aire de Anakin cuando niño, en el planeta Canto Bright, al final de la película, aparece un pequeño que toma su escoba sin tocarla, mira al universo con su fe puesta en la rebelión y empuña dicho instrumento de aseo como si fuera un sable laser. Un “cierre” insistente en un elegido y con una clara moraleja: esto apenas comienza…

 

Star Wars The Last Jedi ll Ciencia ficción ll

Dirige: Rian Johnson ll

Estados Unidos ll 2017 ll 152 min

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