The shape of water: La fantástica monstruosidad

Por Héctor Plascencia

…lleno de mí […] me descubro

en la imagen atónita del agua, […]

que nada tiene

sino la cara en blanco […]

No obstante –oh paradoja- […]

por el rigor del vaso […]

el agua toma forma…

Fragmento de Muerte sin fin
de José Gorostiza

 

*

Dar la cara es hacer que te la rompan

The shape of water en contexto

 

¿Cuál es el reto de escribir sobre una película que se encuentra en la mira de muchos críticos, periodistas, ensayistas y demás personas preocupadas por reflexionar sobre cine en todo el mundo occidental?

Peor aún ¿qué hacer cuando se trata de una película no tan compleja que reinterpreta elementos que el Director ya ha usado en repetidas ocasiones?

¿Qué decir, en estos tiempos de ultracorrección política, para no ofender al mexicano acomplejado que intenta reivindicarse frente a Trump valorando esta película en función de sus nominaciones al Oscar? ¿Cómo atreverse a calificar de “sobrevalorada” la aclamadísima propuesta del mexicano que triunfa Hollywood?

Normalmente el cine no nos importa, pero cuando se trata de exaltar el nacionalismo “de confeti” todo se vuelve sumamente delicado y de interés nacional y opinar lo contrario, te convierte en el chairo del día.

**

Primeros goteos

La vieja escuela de la crítica cinematográfica plantea que toda obra debe trabajarse de manera escrita en cuatro pasos, una descripción, un análisis, una interpretación y una evaluación.

Sin duda los postulados anteriores son elementales, pero no determinantes. Así como el neorrealismo italiano y la nueva ola francesa rompen con la idea tradicional de qué era el cine, hoy muchas personas desde su [de]formación académica, y a través de múltiples formatos, enriquecen la labor opinativa en torno al cine, extendiendo sus reflexiones a diversos contextos de análisis y perspectivas.

Con base en el criterio y en el discernimiento, una crítica es totalmente legítima aunque carezca de algún ortodoxo paso. Es decir, si vamos a hablar de una obra poco conocida o difícil de conseguir, es imprescindible la descripción; sin embargo, The shape of water es noticia desde su estreno y ya se ha escrito mucho al respecto. Evidentemente no es necesario retomar otra vez una sinopsis; el reto es recuperar los elementos más trascendentales para sustentar algún argumento frente al lector y plantear algo que otros autores no han visto o mencionado todavía.

***

El miedo más antiguo es el miedo a lo desconocido

Mucho se ha hablado de las influencias del cine clásico hollywoodense en diversas escenas de la película en cuestión; pero qué hay de las influencias literarias.

En el epígrafe inicial del presente análisis, se cita un fragmento del poema más famoso de Gorostiza, donde el agua, como materia sin forma, anhela un contenedor que le ofrezca estructura y orden. Del gozo de descubrir el vaso, pasamos a la desolación al notar que el orden también está supeditado a una realidad material, dejándonos en el posmoderno problema del abandono.

¿Y si nos descubrimos “en la imagen atónita del agua” y esa imagen es un monstruo? Un monstruo que el humano “normal” debe calificar como anfibio antropomorfo o como bestia o como un Dios y tener el implícito “derecho” de maltratarlo o adorarlo por ser “anormal”.

En el marco de un miedo Lovecraftiano donde el mal se arrastra dentro de la supuesta civilización en la que exhibimos nuestras miserias, recordamos a Howard Phillips y a su Dagón, el Dios-pez del sur del pacífico del que nos habló en su obra del mismo nombre.

En el centro de la guerra fría, el “progreso”, la rusofobia y el anticomunismo, emerge ese monstruo, un villano que intenta imponer lo que fanáticamente piensa que es la normalidad.

Entonces ¿quién es el verdadero monstruo? ¿con cuál de los dos seres nos identificamos? ¿quién es más siniestro? ¿qué es lo monstruoso? ¿El comportamiento o la rareza física? Retomando el análisis del poema de Gorostiza, ¿a qué realidad material está supeditado el orden? ¿qué paradoja lo subordina?

The shape of wather, con todo su discurso implícito sobre “ser diferente” nos muestra la deformidad física como virtud, en contraste con el resto “normal” e impío.

La criatura, la flaca anti pin up, el anciano, la gorda negra, todos ellos son los que pueden amar. Como en otras películas de Del Toro, los personajes principales son silentes, una extraordinaria estrategia para general un vínculo personaje-espectador.

La escena en blanco y negro, donde la protagonista recupera el habla a través su una hazaña amorosa, aunque no es tan emotiva, es de gran belleza estética, un homenaje al cine de Hollywood y a las aspiraciones reales que el Director siempre tuvo: hacer cine hollywoodense.

La pretendida metáfora bíblica de Sansón y Dalila, se torna forzada y el final, más que irrupción inesperada de un suceso, se vuelve una causa-efecto de un cine por demás narrativo y pretenciosamente posser, eso sí muy pertinente en el discurso de la otredad y el respeto a la diferencia, en el acoso laboral y la discapacidad, convirtiéndose en un baluarte de la corrección política imperante en nuestro tiempo.

Creature from the Black Lagoon, 1954, dirigida por Jack Arnold

The shape of water ll Fantasía ll

Dirige: Guillermo del Toro ll

Estados Unidos ll 2018 ll 123 min

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