Un acercamiento pictórico a la melancolía

Por: Gogo

¿Qué es la melancolía? Según el diccionario,  es una

“tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que

quien la padece no encuentre gusto ni diversión en nada”. A partir de esta definición podemos  imaginar cómo los cambios perceptibles en el estado de ánimo de las personas llamaban la  atención de manera poderosa a los estudiosos de toda época, en todas las culturas,  quienes los analizaban con la intención de comprenderlos mejor.

En la Antigüedad Clásica y hasta la Edad Media se desarrolló la creencia en la “Teoría de los cuatro humores”, según la cual en el cuerpo humano existían cuatro fluidos específicos que se encargaban de generar los estados de ánimo de las personas, incluso en épocas determinadas del año, siendo la bilis negra la responsable del carácter abatido o depresivo que llega a caracterizar a la melancolía.

Este sentimiento es el eje temático sobre el que el Museo Nacional de Arte presenta la exposición “Melancolía”. En ella podemos explorar, a través de 137 obras de diferentes artistas (entre pinturas, esculturas, grabados), diferentes pasiones del ser humano que en ocasiones pueden relacionarse con esta emoción.

La exposición está dividida en cuatro núcleos temáticos. El primero de ellos lleva el nombre “La pérdida del paraíso”. En él podemos observar pinturas que nos ponen de frente con el sentimiento religioso que caracterizaba al pueblo novohispano, considerando una idea que le acompañaba de manera habitual: la lucha contra el mundo y sus tentaciones por conseguir el ansiado boleto al paraíso. En este módulo podemos ver obras de uno de los mejores pintores de este periodo: Cristóbal de Villalpando (cuya serie de pinturas sobre la vida de Ignacio de Loyola puede apreciarse en el Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlán) en las cuales podemos apreciar la maestría técnica del artista, que en sus obras alcanza niveles de trabajo similares a los de la escuela europea de la época.

El segundo núcleo se llama “La noche del alma”. En él se observan obras muestran las distintas reacciones que se presentan ante el sentimiento de la pérdida de un ser amado. En esta sección son destacables las obras de uno de los mejores representantes del costumbrismo y el romanticismo pictórico en México: Manuel Ocaranza, de quien seguramente muchos habrán visto una de sus pinturas más famosas: “La flor muerta”. Junto con ésta, otra de las obras que aparecen en este módulo y que muestra de manera perfecta la melancolía es “La cuna vacía”. Ambas son pinturas ante las cuales la mayoría de las personas se detienen más tiempo, no sólo por el formato, sino por la emoción que generan, ya que los temas de ambas suelen ser bastante comunes. Generando con ello una reacción de reflejo por parte del espectador.

El tercer módulo, nombrado “La sombra de la muerte” deja a los asistentes con una experiencia un tanto amarga  de la melancolía, ya que nos coloca ante el “espejo que no te engaña”: la muerte. Las obras de este apartado son impactantes en cuanto a su formato y el tema, por lo cual el espectador no puede pasar por el sin llevarse una reflexión profunda de lo que es su existencia y de lo que será el momento fatal en el que a cada persona nos llegue el momento de la partida.

En este módulo una de las obras que más atraen la atención del público es “Este es el espejo que no te engaña”, que se conoce también  como “Alegoría de la muerte”, creación de Tomás Mondragón en 1856.

Tags

You may also like...

Sorry - Comments are closed

Expande Tus Sentidos

Cap Digital Training Center

CAP Digital

Conciertos Plaza Condesa

Flyers

Twitter

Independientes

Flyers