Caifanes en el Zócalo de la CDMX por la Semana de las Juventudes

Por: Rubén Darío.

Si Caifanes está “cumpliendo” 30 años de labor musical –nótese las comillas debido a la pausa que tuvieron de casi 20 años, desde su último concierto en San Luis Potosí en 1995, hasta su reaparición en el Festival Vive Latino en el 2011–  entonces es prácticamente el mismo tiempo que tengo de escucharlos, que incluye el periodo de rabietas que hice por su separación y la ahora feliz etapa de reunión.

En junio pasado fui a verlos al Centro Regional de Cultura, Arte y Deportes, de Ecatepec, Estado de México, en el complejo comercial Las Américas.  Digamos que en esa ocasión fue un muy buen reencuentro. Sonaron bien y el lugar resultó ser muy digno, aunque no dejó de ser también limitado para unos cuantos miles de personas. Sin embargo tuvo su encanto porque hasta cierto punto fue como “íntimo”.

Haciendo un repaso de mis encuentros Caifaness, desde mi primera ocasión en lo que fuera La Última Carcajada de la Cumbancha, LUCC, pasando por Rockotitlán, el mano a mano con Soda Estéreo en el Palacio de los Deportes y muchos años después en el Auditorio Nacional, el show de ayer en el Zócalo es a mi modo de ver hacerle justicia a una banda que ha hecho los méritos propios y que mostró su poder de convocatoria para reunir 120 mil personas, según datos oficiales del Gobierno de la Ciudad de México.

Así entonces, de lo que vi hace unos meses en Ecatepec a lo de ayer presencié, hay mucho de diferencia. Además de que habla de la capacidad del grupo para adaptarse a las circunstancias de cada evento.

Previo a que iniciara el concierto, fue proyectado un video en reconocimiento a la labor de apoyo que realizaron los jóvenes brigadistas del INJUVE tras el sismo del 19 de septiembre. Es justo ahora cuando más se ha hablado de la juventud para afrontar uno de los avatares más dolorosos en los últimos años en nuestra querida capital.

Y bueno. El ritual de rituales, como lo llamaría Saúl Hernández, inició a las 8:30 pm. Llegamos mi esposa y yo a la renovada plancha del Zócalo casi a las 8. Así que esperamos poco. Pensé que llegaríamos tarde porque la cita era a las 7:00 pm. A través de redes sociales me percaté que hubo quienes llegaron mucho muy tempano para apartar un lugar cercano al escenario.

El concierto tuvo varios matices y emociones. Por momentos la nostalgia se apoderó de la atmósfera, principalmente cuando se evocó a esos primeros años del grupo cuando la banda salía con un look muy dark al estilo The Cure, que pudimos observar en los videos proyectados. Incluso ayer Diego, Sabo y Saúl tocaron con una peluca que se parecía mucho a sus cabelleras de hace 3 décadas.

Un momento muy emotivo fue cuando Saúl puso el puño en alto en la rola Vamos hacer un silencio, apoyado con imágenes de rescatistas del pasado sismo. A todos se nos estrujó el corazón al recordar que así solían demandar los brigadistas un silencio absoluto, para que pudieran escuchar a quienes solicitaban apoyo entre los escombros.

Igualmente Caifanes rindió homenaje a todos los periodistas desaparecidos con la canción Antes de que nos olviden, como un himno a la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos.

También hubo canción dedicada  a la nueva generación Caifán con Ayer me dijo un ave. Y de acuerdo al comentario de Saúl, incluyeron una la rola poco incorporada en sus setlists De noche todos los gatos son pardos, según porque la raza la había solicitado insistentemente. Un momento sumamente emotivo y de profundo reconocimiento para nuestras raíces aztecas, fue la aparición de guerreros aztecas ataviados con impecables indumentarias e imponentes penachos bailando al compás de Afuera, logrando reventar majestuosamente el Zócalo con una inmensa gama multicolor en el escenario y pantallas.

Hubo un solo de Diego Herrera con el saxofón interpretando un fragmento del Himno Nacional, exaltando con ello el sentimiento nacionalista. Seguido de ello, el Señor Juan Gabriel recibió su correspondiente tributo post mortem con Te lo pido por favor, cerrando la agrupación su presentación con su Célula que explota, así como con La Negra Tomasa, con todo y su complemento instrumental jazzeado.

Finalmente prendieron las luces, soltaron Imagine de Lennon y empezó a tocar un mariachi para despedirnos. Y para entonces estaba por enterarme del “arrocito negro” del evento.

Mi mujer desde el principio optó por ver el espectáculo un poco más retirada de la multitud, frente a la pantalla montada justo al inicio de la plancha monumental. Nos encontramos a la mitad de Avenida 20 de Noviembre, ella con frío y sumamente espantada, porque le tocó de ver de frente a toda la gente que dio el “portazo”, pasando literalmente por encima de los granaderos que hacían una valla a lo ancho de la calle.

Dicha valla tiene la intención de contener a la gente para que no haya sobrecupo y evitar saturaciones… pero la cantidad de gente fue superior a los representantes de la fuerza pública. Mientras tanto mi mujer se cuidaba de los que corrían de un lugar a otro. Estaba sorprendía porque le parecían varones e incluso una mujer ensangrentadas de la cara y la cabeza, quienes previamente habían transgredido la seguridad y que después habían sido capturados temporalmente. De acuerdo a la crónica de mi mujer, eso sucedió aproximadamente durante la segunda hora del concierto. Quienes estábamos en el Zócalo, nunca nos enteramos.

Mientras Caifanes se rendía a los pies de la raza, la poca civilidad se hizo presente en los alrededores de la Plaza de la Constitución. Lamentable situación.

Y al final todos reportaron su particular punto de vista: las autoridades capitalinas reportaron saldo blanco. Caifanes reportó una innegable alegría en sus redes sociales por el exitoso ritual. Mi corazón, reportó un gran gusto por ver a una de las bandas más representativas de México. Mi mujer reportó un disgusto absolutamente justificado al determinar que jamás regresaría a un espectáculo de estas características.

Llegado a este punto en mi cabeza retumba:

“Antes de que nos olviden, haremos historia, no andaremos de rodillas, el alma no tiene la culpa”.

Saúl Hernández. Antes de que nos olviden. Caifanes 2 (El Diablito).

Setlist

Será por eso
Viento
Nubes
Para que no digas
Te estoy mirando
Miedo
Amanece
Ayer me dijo un ave
Debajo de tu piel
Antes de que nos olviden
Los dioses ocultos
Detrás de ti
Sombras en tiempos perdidos
Cuéntame tu vida
Mátenme porque me muero
De noche todos los gatos son pardos
Metamorféame
Aviéntame
Perdí mi ojo de venado
Aquí no es así
Afuera
Nos vamos juntos
Vamos hacer un silencio
Te lo pido por favor (Cover)
No dejes que
La célula que explota
La negra Tomasa

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